
Con lo tranquilo que yo estaba, resulta que alguién va y propone una excursión por la montaña. Aún estaba asimilándo la idea cuando el tipo dice "¿a caballo ó en quads?" me puse en estado de alerta máxima y mis pensamientos se redujeron a uno; buscar alguna excusa de última hora. Ya sabéis: aquello de me duele la cabeza ó estoy con la regla pero ésto no me lo iban a creer. Así que tuve que ir, pero antes había que elegir y amigos, cuando a mí me dan a elegir me pierdo, me asaltan las dudas de todo tipo y al final acabo eligiendo mal. Es que desde que uno se levanta hay que elegirlo todo ¿café ó cacao? ¿azúcar ó sacarina? ¿el pan tostado ó sin tostar? y luego las dudas se incrementan según aumentan las posiblidades de elección ¿como me voy? ¿coche, autobús, metro, tren? ¿que camisa me pongo?.
Total que una vez valorados los riesgos voté por el caballo, lo veía más estable y manejable. Cuando la suerte estaba echada, me dió por pensar en nombres de caballos famosos. Rocinante sonaba bien y no parecía peligroso pero luego pensé en Babieca capaz de cabalgar con un muerto encima suyo y de ganar batallas, un fabuloso caballo de guerra, en Bucéfalo el caballo de Alejandro Magno, en el de Calícula al que llamó Incitatus, un valioso caballo de carreras vencedor en todas las que participó salvo en una, circunstancia que el emperador aprovechó para ordenar sin que le temblara la voz: "mátalo lentamente, para que sienta morir". Eso sin contar a Imperioso de Jesús Gil.
La velocidad fué el factor determinante, además iríamos por un suave camino de tierra y no por el monte puro y duro. Me equivoqué. Atravesamos rios, puentes, subimos y bajamos cuestas y marchamos paralelos a un desfiladero que parecía no tener fin. Pero todo acabó bien, bajé del caballo rígido pero con aplomo, hipoglucémico, con la boca seca, sin color en las mejillas y con el culo dolorido. Pero con la alegría de pisar de nuevo tierra firme.
Deberes para hoy. En el blog Canciones, Glutamato Ye Ye y la Orquesta sinfónica de rtve.
Y en el de Blanco y negro, hay nueva foto.
Total que una vez valorados los riesgos voté por el caballo, lo veía más estable y manejable. Cuando la suerte estaba echada, me dió por pensar en nombres de caballos famosos. Rocinante sonaba bien y no parecía peligroso pero luego pensé en Babieca capaz de cabalgar con un muerto encima suyo y de ganar batallas, un fabuloso caballo de guerra, en Bucéfalo el caballo de Alejandro Magno, en el de Calícula al que llamó Incitatus, un valioso caballo de carreras vencedor en todas las que participó salvo en una, circunstancia que el emperador aprovechó para ordenar sin que le temblara la voz: "mátalo lentamente, para que sienta morir". Eso sin contar a Imperioso de Jesús Gil.
La velocidad fué el factor determinante, además iríamos por un suave camino de tierra y no por el monte puro y duro. Me equivoqué. Atravesamos rios, puentes, subimos y bajamos cuestas y marchamos paralelos a un desfiladero que parecía no tener fin. Pero todo acabó bien, bajé del caballo rígido pero con aplomo, hipoglucémico, con la boca seca, sin color en las mejillas y con el culo dolorido. Pero con la alegría de pisar de nuevo tierra firme.
Deberes para hoy. En el blog Canciones, Glutamato Ye Ye y la Orquesta sinfónica de rtve.
Y en el de Blanco y negro, hay nueva foto.










